

Capítulo 9
CAPÍTULO 9: EL REGRESO A CASA
A la mañana siguiente, despertamos con la primera luz del alba. El trabajo que teníamos por delante era agotador: trasladar el tesoro desde la cueva hasta La Hispaniola no sería tarea fácil. Sin perder tiempo, comenzamos a llenar sacos y barriles con monedas y lingotes de oro. Como yo era demasiado joven para cargar grandes pesos, me quedé en la cueva ayudando a organizar las riquezas, llenando los sacos de pan con el reluciente botín.
Poco a poco, fuimos transportando todo hasta la playa, donde las embarcaciones esperaban para llevar la carga hasta el barco. La tarea llevó horas, pero finalmente, cuando el último saco estuvo a bordo, pudimos respirar aliviados. Habíamos logrado lo imposible: el tesoro de Flint ahora nos pertenecía y pronto abandonaríamos la isla para siempre.
Con la tripulación reducida, navegar de regreso a Inglaterra sería difícil. Por ello, al llegar a un puerto en tierras americanas, buscamos nuevos marineros para completar la tripulación. Fue en ese momento cuando Silver, con su astucia habitual, vio su oportunidad. Aprovechando el bullicio del puerto y nuestra distracción, escapó. Se llevó consigo un saco de monedas de oro, una fracción mínima del botín, pero suficiente para empezar una nueva vida lejos de la horca que le esperaba en Inglaterra.
Cuando descubrimos su ausencia, nadie pareció lamentarlo demasiado. Después de todo, Silver había sido una amenaza constante, un enemigo que se había convertido en aliado por conveniencia y cuyo destino ahora quedaba en el misterio. En el fondo, no pude evitar sentir una extraña mezcla de alivio y admiración por aquel hombre, que una vez más había logrado salirse con la suya.
Finalmente, con el barco listo y una nueva tripulación a bordo, La Hispaniola izó velas. Observé cómo la isla desaparecía en el horizonte, con la certeza de que aquella aventura nunca se borraría de mi memoria. Había vivido más peligros y emociones de las que jamás imaginé, y aunque la historia del tesoro había llegado a su fin, sabía que los recuerdos de la Isla del Tesoro me acompañarían para siempre.
